Ertheliön

- ¡¡¡Drähke!!! ¡¡¡Por los mil demonios de Sepheröm, agárrate fuerte a mi!!!
- ¡¡¡Drähkeee!!! ¡¡¡Tu mano está resbalando!!! ¿¡Dónde está tu dios!? ¡El dios que llevas dentro, sácalo Drähke!
  Drähke en un impulso divino, alzó su brazo derecho, que pendía pegado a su cuerpo. Sin embargo, la reacción fue tan rápida que no pude hacer nada por frenar la fuerza que nos arrastró a ambos al fondo del desfiladero. No pude evitarlo y caímos como dos titanes impactando estrepitosamente contra el fondo de un abismo desértico.

No sé cuánto tiempo estuvimos ahí, caídos, como ángeles negros, de un cielo gris. Conforme fui despertando, oí una melodía. Cada vez sonaba más cristalina, suave y a la vez punzante. Unas voces se fusionaban con la música, decían:

 "We are hearing the voices,
the voices in their heads.
Don't let the iron cry for you,
or you will be lost.

She is the Goddess of Ertheliön,
Vergëlish Daemëriahm ,
follow her, please.
To the other side,
you've got one way.
The choice is... Jöuhll...

We are the gods,
we are the humans.
We are the gods,
we are, the human race."

- Drähke, despierta, ¿no oyes esa melodía? ¿La reconoces?
Drähke no respondió. Drähke no despertó. Aun seguía respirando. El camino a Ertheliön por el desfiladero no sería tan complicado como por la superficie. Ni siquiera tendríamos que escalar. El camino se iba elevando hasta la superficie. La pendiente tenía la inclinación perfecta aunque  la distancia fuese más bien considerable. En aquella zona, muy desértica, era poco probable que nos sorprendiesen las bletheräks y su lluvia de hannghüs. Drähke es ligero, podría cargarlo a hombros mientras no despertase. Nuestra elección fue seguir a la diosa de Ertheliön, como las voces de la melodía nos rogaban susurrando.  Esperando que esta decisión fuese la correcta, comencé a cargar a Drähke sobre mis hombros. El largo camino se convertía en un regalo de los dioses, mientras ese fuese el único obstáculo que halláramos en nuestro periplo hasta Ertheliön.  Vergëlish Daemëriahm, por tu senda, guíanos. Comenzamos a andar...

Super 8

Puro reflejo de la niñez de un creativo e infante Spielberg, Super 8 nos muestra cuán ida está la mente de la humanidad. Atrás quedó la hospitalidad que se le ofrecía a un foráneo. Mejor lo destripamos y le sacamos las entrañas a un ser que sólo quiere regresar a casa, por el mismo camino de donde vino. Y claro está, que se cabrea. ET 2, perdón, Super 8, en versión un poco más adulta, pero lo mismo en resumidas cuentas, es una vuelta de tuerca más, una apología a los valores del respeto y la igualdad, no ya sólo entre humanos, sino entre cualesquiera de las almas que puedan pulular por éste universo.

Parece que Vietnam sigue atormentando a los directores de cine estadounidenses, esta vez son niños, pero lo importante es el mensaje. Sin embargo, creo que ya somos conscientes de que continúan sufriendo por aquel apocalipsis del pasado. Quizás es el momento ya de darnos cuenta de que no hay enemigo extraterrestre, sino más bien uno llamado interrestre (el termino intraterrestre ya se aplica a una posible civilización muy avanzada evolutivamente, que coexistiría con la especie humana en el interior de nuestro mundo). En el Area 51 deben de conocer muy bien esta idea, puede que por ello les crezcan tanto los enanos por allí.

Salta a la vista, que el ET de Spielberg era más tierno, aunque este alien sigue siendo tan feo, si no más que él. Como lo cabrean, es perfectamente entendible. Las Super8, las maquetas, los niños cuya creatividad está a flor de piel, y los cubos de rubik grises voladores, son buenos valores añadidos. Lo que verdaderamente importa, también. Que seamos buenos, que no toquemos dónde no debemos, y que si el prójimo parece saber más que nosotros, no lo colguemos de una soga por ello. Y cuando llegue a casa, seguro que descansa, de todos nosotros.

Imagen: http://www.imdb.com/

Mundo de cartón

Mágico mundo de color,
no me engañes,
todo es mentira.

Cartón troquelado,
pintura que mancha,
brochazos sin alma.

Con mi ilusión jugaste.
Las vias del tren,
sobre mi corazón.
Y el tren jamás pasó.

Te muestro lo más profundo,
que hay en mi interior,
y me devuelves una carta,
manchada de sangre.

Continuarás sin fin,
con tu mecanismo despiadado,
destrozando la ilusión,
de un don que fue engendrado.

El mal, para qué desearte,
si no comprendes,
ni lo que es amor,
y menos, el arte.

Triste mundo, y gris.
Pero de verdad.
No me mientas.
Yo, te quiero así.

Mohttäk , el mentor

-Jöuhll…
-Dhvag hön lhygahn ..o
-Mhad Khali nüeb ,,

Abrí los ojos. Delante de mí, tenía… un ser. No reconocía la forma, pero a la misma vez, no me resultaba extraña. Al igual que el idioma, entendía lo que decía, perfectamente. Estaba tendido en el suelo, al lado de unas… No recuerdo nada, ¿qué me está pasando…?

-Uleh vön tha-is ..o

Intenté levantarme, pero no podía. Allí había más seres, de otras formas, y otros colores. Me fijé en uno de ellos. Caminaba con todas las extremidades. Lo intenté de esa forma, y funcionó. Me siguieron. El ser que se comunicaba, se desplazaba con las extremidades inferiores.

No podía… ¿hablar?

Pude levantarme, poco a poco y caminar erguido, había mucha… vegetación. Llegamos a un… me vi reflejado… al introducir mis manos, sentí, frío. Un estruendo arriba, me hizo inclinar y mirar. Algo enorme pasó por encima de nuestras cabezas.
Le miré a él. Su gesto fue una ofrenda a la despreocupación.

-Eres rápido, un Shënzaish, que aprende muy rápido. ¿Entiendes lo que digo, puedes hablar?

-S.. Sí, ahora sí.

Le dije.

-Esto es difícil de explicar. Quizás no te acuerdas de nada. Y tienes la sensación de no entender nada, al mismo tiempo que no te sorprendes demasiado por lo que ves, oyes o sientes. Acabas de despertar. En el mundo del que vienes, lo llaman nacer. Y allí llaman despertar al momento en que dejas de soñar. En realidad , no estás despertando, ni soñando. Ni tampoco vienes de otro mundo. Estás en la vida. La única. La última. La decimotercera. Antes hubo doce. Sé que has sufrido mucho hasta llegar hasta este momento. Y no te garantizo que no vayas a sufrir más. En tu mundo lloran tu pérdida. Aquí, no celebramos tu llegada, porque siempre has estado aquí. En este lugar no tienes que respirar, ni alimentarte, ni trabajar… Te preguntarás como entonces respiras, ves, puedes oler… aún no estás… libre… Hasta que llegue ese momento, bienvenido seas a Robblenaüss, Jöuhll. Mi nombre es Motthäk, soy tu ayuda en este viaje.

La imaginación

Estoy aterrado, el mundo ciego, gira sin cesar.
Mis ojos abiertos, ven el horror, al despertar.
Olvida la verdad que has visto,
vive la mentira, como cualquier mortal.

Que duro es verte en tus sueños,
como un ser inmortal,
despertarte y ver que de nuevo,
eres alguien tan vulgar.

Pero tu corazón, contenedor de la inocencia,
alimento y pasaje de todas las ánimas,
y tu mente que esconde,
la imaginación más fascinante,
dominada en un intento,
por seres  inmundos,
que te hicieron escupir tus entrañas,
al mundo ciego que te rodea,
no fueron capaces de vencerte.

Has sentido en tu piel,
lo que el primer ser ancestral sintió,
erigiéndose desde lo más profundo,
caminando como las bestias,
sintiendo a la madre,
viéndose reflejado en el agua,
y mirando hacia el cielo,
divisando al pájaro de fuego.
Trepando, y cayendo,
con una pierna en el fango,
y con la otra saliendo.

Cuando ya no sabias,
qué era real,
ni quién te mentía.
despertaste y lloraste,
como el primer día.

Pero nadie, nadie te creyó.
Porque en este mundo ciego,
que gira y gira sin cesar,
pocas almas perciben,
el don más milagroso,
jamás otorgado,
la tortura más demoniaca,
jamás inventada,
la que nos hace posibles,
la que nos deja en pedazos.

Bendita, imaginación seas,
no acabes conmigo,
o acabada, serás vencida.

Los Polthargäist

Robblenaüss, estepas de Yänthra, próximos a las cascadas de Flöddahr y el valle de Rhöden.
Jöuhll ha caído desplomado. Su mirada es aterradora, Mnaïhk teme lo peor.


-Mnaïhk dice que tu corazón está gris, Mnaïhk quiere que vuelva a tener color. Mnaïhk pide que abras tu mente, Jöuhll y escuches estas palabras.

Jöuhll comenzó a hablar:

-Jöuhll dice que su corazón está gris, porque su mente está siendo contaminada por un Polthargäist. Jöuhll imagina que se baña junto a Mnäihk desnudos en las cascadas de Flöddahr, y sonríe. Jöuhll imagina que regala una flor de Ventähe Prometharya, de color lila a Mnaïhk y sonríe de nuevo. El Polthargäist se irá, Jöuhll espera que no vuelva nunca más. Jöuhll sonríe por tercera vez, y el maligno es vencido por Jöuhll.

El rostro de Jöuhll cambió por completo, y comenzó lentamente a levantarse, el sortilegio que las brujas Illäna He y Knhäe He habían enseñado a Jöuhll surgió efecto. Sin embargo, no sería la última vez que Jöuhll tuviese que hacer uso de él. Los Polthargäist son muy comunes en Robblenaüss, se alimentan de las almas puras, llenas de color, hasta petrificarlas. Jöuhll era un cebo perfecto para los Polthargäist, por suerte esta vez pudo acabar con él sin demasiados problemas.

Las dos rosas

Arreglaba su jardín, lo trataba como si estuviese en una urna de cristal. Su parcela preferida, era la de los rosales. Cuando trataba esta parte, siempre cuidaba con delicadeza cada una de las rosas, pero con especial predilección por dos de ellas.

Pero a veces, el jardinero en su más profunda tristeza, se encerraba en si mismo, y descuidaba el jardín. Cuando despertaba, iba corriendo hacia las dos rosas, las abrazaba, y sentía como las espinas se clavaban en su piel, desprendiendo su sangre.

Una de las veces, una bella doncella, viéndolo sangrar se ofreció a curar sus heridas.

- Podré curar las heridas de tu cuerpo, pero no las que te provocan tu tristeza, aunque pueda ayudarte a hacerlo, tendrás que curarlas tú.

Cada vez que el jardinero, abrazaba a las rosas, la doncella le curaba.

Un dia, el jardinero, después de abrazar las dos rosas, las cortó, y se dirigió a la doncella:

- A ellas me abrazo, y me provocan heridas. Eres tú, quien luego las curas. Una y otra vez, no te cansas, siempre apareces, es admirable tu paciencia.

La doncella le dijo:

- Si en el fondo de tu corazón no viese, algo tan bello, que aparece reflejado en la sangre de tus heridas, descuida, ni una vez te hubiese curado.

El jardinero dijo:

- Estas rosas simbolizan nuestras vidas, son algo hermoso, pero estan llenas de espinas. Provocan dolor y heridas. Sus petalos caen, y con el tiempo, marchitan, pero siempre seguirán siendo bellas.

El jardinero ofreció las rosas a la doncella, y ésta al cogerlas, clavóse una de sus espinas. Apenas sangró una gota, en el dedo pulgar. Rápidamente, el jardinero besó su dedo, y se abrazó a ella fuertemente.

- ¿Ves jardinero, como puedes amar sin herirte ni sentir dolor? Cuando el dolor venga, deja que se vaya, y tus heridas, pueden curarse y cicatrizar. No dejes que el dolor permanezca en tu corazón, pues cierto es que aunque bello, puede volverse triste y gris para siempre. Pero no lo permitirás y yo tampoco.

Poco a poco, el jardinero fue abandonando su tristeza, y regalaba una nueva rosa, cada mañana, junto con un tierno beso y un abrazo, a la doncella más bella de su jardín.

Dentro de tí

A la mitad y un medio,
nos conocemos ya tanto,
como madre y padre fueramos...
Tú, madre, que te llevó en sus adentros,
y yo me siento, tan dentro de ti...

Tus lágrimas,
secreto oculto,
deslizan por mis manos,
y te honra la tristeza,
que compartes conmigo.

Debo impedir,
que el telar te atrape.
Sortilegio de poder dulce,
ya escapas de él.

Dónde el daño hace,
nuestro amor lo deshace,
y como fruto de la unión,
tus heridas se hunden,
y tu cuerpo renace.

Como a un angel,
la luz te dieron,
a un angel,
la luz darás.
Olvida la oscuridad,
pronto amanecerá.

En el cuarto, color celeste,
hemos aprendido tanto,
como madre y padre fuesemos...
Tú, madre que dentro de sí llevó,
y yo siento, tan dentro de ti...

La Reina De Los Cielos

Como un demonio en la noche,
la oscuridad se alimenta de mi pensamiento,
sus fauces, dentellean,
descuartizan mi bienestar.

Mi sombra caída,
al valle de los condenados.

En el laberinto de mi mente,
no hay escapatoria, ni salida.

Más cuando todo parece desvanecerse,
aparece el cielo azul,
las nubes blancas,
y las aves volando.

En lo alto de las colinas,
las bestias continúan su camino.

Es entonces cuando despierto,
y sus ojos me miran,
la reina de los cielos,
siempre a mi lado.

El Alma Perdida


Mi alma atrapada entre dos espejos,
reflejo infinito de mis dos lados,
mis brazos ya no pueden sostener el mundo.

Mente consciente de sus pensamientos,
no los desea,
pero sin poder detenerlos,
¿dónde queda mi presencia,
si no puedo recuperar ya quien era?

No quiero perderla,
y tanto dolor siento,
pensando que ya lo estoy haciendo.

¿Cómo puedo destruir los engranajes de mi sufrimiento,
y derrotar a la máquina, acabar con la tortura,
que origina este horrible ser que cohabita en mí?

Sólo una vez que de nuevo sea libre,
podré gritar al cielo, desde mi corazón en las manos.
Sólo quiero ser yo, sin dolor, ni lamento.